Un pastor de la Iglesia Asamblea de Dios en Taguatinga, Brasil, fue retirado para siempre de la presidencia de la denominación luego que llamara “Chupasangre” a los creyentes que no estaban diezmando.
Por otro lado, Fuxico Gospel manifestó que Livia Lourenco Goncalves la jueza del derecho tomo en cuenta la demanda declarando nula la elección, designación y la toma de posesión del pastor acusado, el cual fue desarraigado de su cargo como mandatario de la Iglesia Asamblea de Dios de Taguatinga.
Sin olvidar que el juez determino la reelección de los antiguos directores que asumirán de forma interina la dirección provisional de las entidades.Mientras que la decisión del juez finiquita el episodio que fue una completa polémica en la comunidad religiosa que levanto una ola de críticas por parte de un montón de feligreses.
Pero, ¿qué pasa cuando un pastor se va en circunstancias no ideales, tales como falta de moral de su parte? ¿Cómo hacen las personas que quedan atrás para reparar cualquier daño que pueda haber y mantener la iglesia unida para avanzar hacia lo que puede parecer un futuro incierto?El primer factor y lo más importante para responder estas preguntas comienza con saber a quién pertenece la iglesia.
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La iglesia no le pertenece al pastor, ni al liderazgo o a la congregación. La iglesia le pertenece a Jesucristo, la cabeza de su iglesia. La palabra iglesia significa “la asamblea de los llamados”. Estos llamados se reúnen para adorar Jesús. Se comprometen a seguir su ejemplo en todo lo que hacen, a obedecerle, y a presentar una imagen exacta de Él en un mundo expectante. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Él murió por su cuerpo, y su cuerpo vive por Él.
Antes de reemplazar a un pastor, el liderazgo debe analizar de forma objetiva si los problemas que causaron su partida aún existen, ya que es casi imposible evitar una dolorosa repetición.Si hay un problema de pecado en la congregación que nunca se trató eficazmente, se debe resolver antes de llamar a otro hombre a la iglesia.
El apóstol Pablo trató con un grupo de personas pecadoras y de dura cerviz en la iglesia de Corinto, que estaba continuamente divididas y llena de conflictos. Ellos eran desordenados, egoístas y mundanos. El pecado manchó por completo la mesa del Señor. Peleaban entre ellos, se demandaban y eran orgullosos.
Depende del liderazgo de la iglesia, instituir la disciplina de Mateo 18, preferiblemente antes de que el nuevo pastor llegue o poco después, siempre y cuando sea plenamente consciente de la situación.
Fuente: Noticia Cristiana