Cuando pasamos por un desastre natural como un terrible tornado donde pierdes absolutamente todo como tus bienes materiales, puedes sumergirte en un mundo de tristeza y desolación o simplemente rendirte ante los pies de Dios. Tal es el caso de Jordan Baize, que estaba sentado entre los escombros siendo una víctima más, del mar de gente que fueron azotadas por el horrendo tornado que paso por Kentucky.
Sin embargo, Baize hizo algo completamente inesperado, que tal vez otra persona en su momento de angustia o desaliento no hubiera hecho lo que él hizo, como alabar a Dios por medio de un piano que el tornado no pudo eliminar. Termino siendo el instrumento clave para que en medio de su inesperada y dolorosa situación pudiera decirle al Señor que pese al suceso que estaba experimentando creía fielmente que Dios era bueno y que no lo había abandonado.
A decir verdad el piano fue uno de los pocos muebles que no fueron destruidos por la poderosa tormenta que se llevó la vida de al menos unas 64 personas. De hecho, la hermana de Jordan llamada Whitney Brown, es la dueña del piano. Ella no tenía idea que su hermano estaba tocando el piano y dedicándole al Señor la canción titulada “There’s Something About That Name”, esta alabanza forma parte del evangelio sureño que fue escrita por Bill y Gloria Gaither, reporto WFIE-TV.
Brown estaba en su cuarto empacando algunas cosas cuando escucho a Baize tocar. Ella rápidamente busco su celular y empezó a grabar el hermoso momento y lo publico posteriormente a la famosa red social Facebook.“Estoy realmente emocionada por el amor que mi familia ha demostrado el día de hoy”, escribía emocionada Whitney cuando publico el video en Facebook.
“Mi querido hermano Jordan me ha sorprendido inmensamente porque me ha demostrado que pese a las adversidades que podemos pasar Dios cuida de sus hijos. Él y su familia están sanos y salvos”.“Cuando Jordan estaba tocando “There’s Something About the Name” en el piano de cola todo a su alrededor estaba destruido. El piano que estaba dañado por el agua le faltaban algunas teclas.
Baize puso en práctica su don para glorificar la grandeza de Dios de la mejor manera que él sabía. El chico desconocía que su hermana lo estaba grabando. Fue algo divino”.
“Baize se deleita y disfrutaba del mejor regalo que le dio el Señor”, expreso Whitney conmovida por lo que había presenciado.
La ciudad de Bremen, Kentucky, es bastante pequeña de solo 300 personas. De los 64 fallecidos en el estado de Blue Grass, unos 12 eran de Bremen precisamente.
Fuente Faith Wire